Barrio Villa Urquiza

Pil Pil Café

Tomás Le Breton 5600 — 15 de sept de 2026

L
F
Fueron Lauta & Flor
café de especialidadmedialunas
Ambiente 3.7
Comida 2.5
Atención 3.5
3.0Overall
Pil Pil Café
Pil Pil Café

Cómo lo encontré

Soy de Villa Urquiza, y en las caminatas que hago para hacer tiempo y entrar en calor antes de ir al gimnasio (la zona es muy linda para caminar) me crucé con este café.

Antes no estaba. Toda esa cuadra era muy residencial, y hace un par de meses vi que tiraron abajo una farmacia y construyeron esto. Lo hicieron bien moderno: colores terracota, relieve en la fachada. En una zona así, llama la atención.

Tiene mesas afuera. En general no soy fanático de la mesa en la vereda en la ciudad, porque entre bocinas y demás suele ser un caos. Pero acá, siendo Villa Urquiza y una zona tan tranquila, me resultaba interesante.

La visita

Lo vi por dentro y dije: che, se ve muy lindo, los colores, todo muy ameno. Así que le propuse a Flor y terminamos yendo hace un par de días.

Lo primero: es de esos cafés donde pedís y pagás en la caja, y después te lo traen a la mesa. A mí, en particular, no me convence mucho el formato; prefiero que vengan mozos. Pero tiene su lado bueno. Es medio autoservicio: pensás tranquilo, cuando ya sabés vas a la caja, pedís, te cobran, te sentás, esperás, llega, comés y te vas cuando querés. Te ahorra eso de que tarden en venir a tomarte el pedido o, peor, en cobrarte.

El lugar

Mucho más chico de lo que pensaba: ocho mesas, y punto. Estaba todo lleno. La única mesa libre era la que está pegada al baño, así que estuvimos un rato ahí hasta que se liberó un lugar en la parte del sillón y nos mudamos.

Al ser tan chico, es medio incómodo: sentís que no podés hablar mucho porque el de al lado te escucha, está muy presente. Y si alguien habla fuerte, retumba en todo el lugar.

En cuanto a estética, hermoso. Completamente hermoso.

Lo que pedimos

La comida tardó unos 5 o 7 minutos: ni inmediato ni largo, aunque en el borde de empezar a serlo. Pedimos una jarra de limonada de un litro, un tostado de chipá de jamón y queso, y un budín casero de mandarina.

La limonada. Un poco aburrida. Se sentía agua con limón y algo de menta, y nada más. Nos aclararon que no le agregan azúcar, y está todo bien con eso, no me molesta ni de una forma ni de la otra. Pero hay otros lugares donde le ponen jengibre, menta, más cosas, y acá era muy agua saborizada. Bastante insulsa. No la terminamos, cosa que en otros lugares sí nos pasa.

El chipá. Acá está el problema. A nosotros el tostado de chipá de jamón y queso nos encanta desde que lo probamos en Casa Cavia, y quedamos con el estándar muy alto. Este no llegó, lamentablemente.

Primero, el tamaño: es un tostado circular, lo dividimos en dos y te quedás con hambre. No es para dos personas.

Segundo, y peor: estaba crudo. Es igual a cuando hacés pollo a la sartén con el fuego muy alto: por fuera se ve hermoso, dorado de los dos lados, perfecto; lo abrís y está crudo, lo único que se cocinó es la superficie. Exactamente eso. En el borde, que es más fino, estaba más cocido. Pero por adentro el chipá estaba completamente crudo. Al principio fue “qué rico esto” porque veníamos comiendo el borde, y de golpe: mmm, esto está chicloso. Terminó siendo comer chicle con jamón y queso.

Me da un poco de bronca porque no entiendo cómo pasa: el chipá ya debería venir cocido, y lo único que hacés es cortarlo y tostarlo. No sé qué pasó ahí.

El budín. Lo mejor de la comida, claramente. Porción bastante generosa, tranquilamente para dos (aunque si comés solo un budín te vas a quedar con algo de hambre). Estaba rico. Lo sentí poco procesado: uno normalmente cocina con harina y azúcar ultraprocesadas, y acá se notaba que usaron ingredientes más naturales. Eso tiene su costo. Obviamente el extremo de una hamburguesa de McDonald’s ya deja de ser comida, pero este estaba más cerca del otro polo: muy casero, muy naturista, y en el camino se pierden algunos sabores. Es sensación mía, capaz fue justo ese día, pero lo comí pensando “está rico, le falta algo”. Un 7 de 10.

Conclusión

Comimos, dijimos “bueno, listo, vámonos”, y no tenemos intención de volver. La carta es chica, el espacio también, y caímos en un momento en que no esperábamos gente y estaba lleno igual. No es un café para repetir.

Qué pedimos:

  • Jarra de limonada 1L $8.200 (US$ 5,3)
  • Budín casero $6.500 (US$ 4,2)
  • Chipá tostado de jamón y queso $11.000 (US$ 7,1)
Total $25.700 (US$ 16,5)
Ambiente 3.7
Comida 2.5
Atención 3.5
3.0Overall
¿Volveríamos? No, gracias
Anterior Palacio Duhau
4.0