Barrio Recoleta

Palacio Duhau

Av. Alvear 1661 — 11 de ago de 2026

L
F
Fueron Lauta & Flor
tétortasjardín
Ambiente 5.0
Comida 2.5
Atención 4.0
4.0Overall
Palacio Duhau

11 de agosto

Vamos a empezar este blog con la primera merienda que tuvimos juntos como novios, que fue el lugar donde le hice la pregunta a Flor. A nosotros nos encanta merendar y visitar lugares lindos.

Venía pensando hace tiempo dónde preguntarle si puedo ser su novio y quería un lugar especial. Vimos el Palacio Duhau en un reel y dije “listo, tiene que ser acá”.

Pateé bastante la cita, porque en ese momento hacía cerámica y quería darle de regalo tres miniaturas de sus tres gatos, y los procesos se demoraron y esos malditos gatos no salían. Siempre les faltaba algo: estaban muy húmedos, o tenía que esperar el esmalte, o tenía que esperar a su ronda de horno.

Recuerdo que en un momento, cuando se me cayó uno y quedó todo aplastado, pensé que iba a tener que tardar un mes más. Apuré un par de días y finalmente los pude tener todos.

El 11 de agosto fue un día muy feliz para mí, con un día muy frío, un poco ventoso, merendando en el jardín del Palacio Duhau, y con ella diciéndome que sí.

Las tres miniaturas de cerámica de los gatos de Flor en la mesa del jardín

Habiendo ya hablado de nosotros, hablemos del lugar. Ya un poco se pueden dar la idea con mi relato y con las imágenes: excepcionalmente hermoso. Es justo en una zona que nunca había estado, que te hace sentir en una micro-ciudad de Europa.

Todo muy lujoso y quizás un poco ostentoso. El Palacio de base es bastante intimidante: la entrada es extensa y suelen haber autos fastuosos. El edificio además es un hotel, así que al entrar y ver sus techos altos y sus pisos elegantes me sentí un poco perdido porque no daba una señal clara de dónde era el jardín y dónde entrabas en algo privado.

Esta sensación se incrementó porque, al indicarnos en qué dirección era, había que pasar por un salón casi de películas. Me sentí en una de esas escenas que transcurren en una casa importante de Londres, y las personas que estaban ahí tenían trajes que seguramente cuestan más que lo que ganamos por mes, fumando y tomando whisky que seguramente también valgan más que lo que ganamos por mes.

Me sentí completamente fuera de lugar, por más que fuese un salón que se atravesaba en 3 segundos. Al llegar al jardín la historia era otra, porque ahí sí había gente más “normal” por llamarlo de alguna manera. Ahí sí, finalmente, pudimos ver el jardín, que era mejor que las fotos. Parecía de ensueño. Finalmente, nos sentamos en una mesa al fondo del jardín para poder contemplarlo todo.

El jardín y la fachada del Palacio Duhau al atardecer

Le dediqué todo un párrafo a hablar del lugar, y podría seguir, pero espero que con esto entiendan que tiene la calificación más alta en términos de estética.

Vayamos entonces a la comida. Entiendo que para comer tienen varios lugares: uno dentro del palacio, uno en el jardín, y un restaurante cerrado pasando el jardín. Nosotros, obviamente, nos quedamos en el jardín, y su menú era bastante acotado en términos de merienda. A veces esto es bueno, porque suele significar que se especializan en algo, pero no era el caso.

Pedimos un té, un latte, una torta de chocolate y un alfajor de frambuesa, pistacho y chocolate blanco. De base, los precios no están mal, son similares a lo que sería otro lado así que punto a favor por no hacer un sobreprecio en un lugar tan elegante.

Ahora, respecto a la calidad, realmente fue un desastre. Primero que nada el té. Yo soy de tomar té, y me traen uno de saquito genérico algo se rompe en mí.

No porque lo desprecie, sino porque uno quiere ir a comer afuera para probar algo distinto, no la misma experiencia que podría tener yendo al Dia y comprando una caja de té piñuli.

Y es una experiencia similar con el alfajor. El alfajor de 15.500 pesos ($10 dólares) era un alfajor grande duro y genérico. Realmente, el alfajor Bon o Bon, el alfajor Jorgito o hasta un alfajor Guaymallen dan una mejor experiencia, y cuestan menos de un dólar.

El café y la torta estaban bien, pero sólo bien. Uno esperaría que en este lugar tendrían una cafetería a la altura. Creo que lo que destrozó la experiencia de comida fue la expectativa. Uno esperaba un nivel casi inaccesible, prestigioso, y la realidad es que hubiese tenido mejor experiencia gastronómica en la cafetería de una YPF.

Torta de chocolate con frutillas Alfajor de frambuesa, pistacho y chocolate blanco con té de saquito atrás

Finalmente, en cuanto a la atención, fue muy buena. Este suele ser el apartado más corto, porque a menos que haya una situación particular la realidad es que está bien.

En este caso, las mozas se notaban muy educadas, a la altura del lugar que preside. Es verdad que a veces, en términos de la mejor experiencia, uno espera que estén disponibles y en este caso había momentos que tenían que atender al restaurante de dentro, por lo que a veces tardaban un poco más, pero nada molesto, por lo que en ese sentido estuvo muy bien.

Para cerrar entonces, el lugar es increíble y es algo que si no hubiese visto iría a ver, pero quizás solo a tomar un café y pasar la tarde allí hasta que oscurezca y podamos ver el Palacio de noche.

El Palacio Duhau

Qué pedimos:

  • Torta de chocolate $16.500 (US$ 10,6)
  • Alfajor de frambuesa, pistacho y chocolate blanco $15.500 (US$ 9,9)
  • Té negro $7.500 (US$ 4,8)
  • Latte $7.500 (US$ 4,8)
Total $47.000 (US$ 30,1)
Ambiente 5.0
Comida 2.5
Atención 4.0
4.0Overall
¿Volveríamos? ¡Sí, totalmente!
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3.0